¡Buenas amores! Llevo ya algunos días sin escribir entradas de mis experiencias… Ya lo sé. Como soy consciente de ello, hoy os traigo el relato de una noche muy caliente para compensaros por tantos días sin saber de mi.

En esta ocasión os hablaré de al que llamaremos con el nombre ficticio “Luis” y la noche que vivimos juntos. Luis es un chico de mediana edad, atractivo y alternativo, uno de esos hombres que les llama la atención todo aquello que es nuevo y diferente. Me contactó a través de mi página, en su mensaje me comentaba que había quedado prendado de mí tras ver la galería de fotos y que mi cuerpo lo había hecho encenderse al instante.

Mi contacto Luís

Por los mensajes que me enviaba, Luis parecía ansioso por conocerme en persona. Por ello, tras intercambiar dos o tres mensajes más, le propuse a encontrarnos en mi apartamento privado un espacio íntimo para que nuestro encuentro fuera de su agrado.

Quedaban un par de horas para que Luis llegará, por lo que decidí empezar a arreglarme con mis mejores galas. Ya sabéis que me encanta estar perfecta para cada uno de mis encuentros… Para esta ocasión, decidí ir sin lencería, no sé por qué pero tenía la impresión de que a Luis lo volvería loco. De entre mis vestidos, escogí uno con transparencias en el escote que realzaba mis pechos, se me pegaba al cuerpo y resaltaba mi figura. Para acompañar mi modelito, opté por unos tacones de infarto que harían las delicias de mi contacto.

Justo cuando terminaba de prepararme, sonó el timbre de mi apartamento, Luis me estaba esperando en la puerta, al abrir le sonreí y me dijo que tenía la sonrisa más bonita que había visto nunca. Lo invité a pasar, nos presentamos y hablamos durante un rato sobre sus gustos y fantasías.

El encuentro

Mientras me contaba un poco de él iba notando la humedad entre mis muslos. Cuando hizo una pausa para respirar decidí que él también debía notar lo que pasaba entre mis piernas, así que le puse una mano por debajo de mi vestido y él, al principio sorprendido, decidió hacer lo mismo conmigo. En sus pantalones crecía su miembro muy rápidamente.

Después de eso él tomó la iniciativa y se apretó contra su cuerpo y empezamos a besarnos… Utilizaba mi lengua para acariciar sus labios y sentía como se excitaba más y más con mis suaves besos húmedos.

Nos desnudamos y empezamos a acariciarnos el uno al otro, mis pechos y mi sexo se rozaban con su cuerpo. Las manos de Luís no paraban de tocarme, recorrían por mis piernas, subían hasta mi abdomen y jugaban con mis pechos. Podía notar como Luís estaba ansioso por tomarme.

Así seguimos hasta que el nivel de excitación fue tan alto que no pudimos contenernos más y nos entregamos a la pasión desenfrenados y muy excitados. En toda la noche llegamos a tener unos cuantos orgasmos intensos y no paramos hasta quedar extenuados.

Al acabar la noche Luis puso en palabras lo que había sentido y me dijo que se había sentido muy cómodo conmigo y lo había disfrutado enormemente. Nos saludamos en la puerta de mi apartamento y nos despedimos con un largo beso que seguro Luis aún recuerda, así como yo mi experiencia con él.

Espero que os haya gustado la experiencia de hoy… Y como ya sabéis, si queréis vivir algo parecido no dudéis en contactar conmigo.