En mi última experiencia os hablaba de mi experiencia con una sensual chica hoy os traigo una historia que al igual que esa os dejará con la boca abierta, seguro…

Hay algunos días al año en el que tengo el tremendo placer de dar con un cliente particularmente único, su forma de ser, su tacto… La experiencia que os voy a contar hoy es con uno de estos clientes, por ahora le llamaremos Hache. Hache es un hombre adinerado que su trabajo le lleva a tener poco tiempo para relaciones, así que la mayoría de veces que está por aquí busca de mi compañía para jugar a algo que le encanta: la Girlfriend Experience, hacerme pasar por su su novia.

La visita de mi contacto

Era un Martes por la mañana cuando recibí un escueto correo electrónico, simple, sin florituras ni palabras innecesarias. Quería un encuentro para esta noche, algo íntimo, tal vez una charla y algo más. Tras su sobriedad veía la pasión y sensualidad que realmente desprendía Hache y hacía que mi mente se inundara de recuerdos de los encuentros anteriores con todo lujo de detalles.

Cuando empezaba a anochecer el timbre sonó una única vez, sin urgencia. Era él, entró tranquilamente buscando mis ojos con su mirada. Yo, conociéndolo, ya me había vestido para la ocasión con un conjunto de ropa interior de encaje negro, con un liguero a juego e iba descalza, sabía que a él eso de los tacones no le gustaba. Me dirigí a la habitación contoneándome y exhibiéndome ante sus ojos atentos, él despreocupadamente se quitaba la americana y venía tras de mi.

Pasión desenfrenada

Me atrapó poco antes de entrar en la habitación, me dio un suave y largo beso húmedo y sus manos me agarraron de las caderas, sin fuerza pero con firmeza. Yo alargué la mano apoyándola en su pierna, acariciando lentamente y notando como poco a poco él iba entrando en mi juego. A partir de ahí todo fue una vorágine de sensaciones y pasiones, la fuerza de sus músculos al agarrarme en brazos y lanzarme encima de la cama, la sensación palpitante del deseo ardiendo entre mis muslos.

Él, incapaz de contenerse más me dio la vuelta, postrándome sobre mis manos y rodillas, suplicante ante lo que iba a pasar, notando que él acercaba los labios a la fuente de mi deseo dispuesto a allanar el camino a lo que vendría después. Y así fue durante toda la noche solo fuimos él y yo, dando rienda suelta a toda la pasión que conteníamos. Cuando terminó todo, sudorosos y satisfechos, empezamos a charlar distendidamente, de nuestro día a día y lo que queríamos en el futuro cercano. Le despedí junto a la puerta, deseando volver a ver a Hache, un cliente con el que he tenido tantas experiencias íntimas.

Y aquí os dejo otra experiencia maravillosa, una experiencia que seguro podría igualar con alguno de vosotros, mis queridos lectores. ¿Queréis lo mismo? no dudéis en poneros en contacto conmigo.