¡Ya estoy aquí, mis queridos lectores! Hace unas semanas os relataba la noche inolvidable que pasé con uno de mis contactos. Hoy os traigo un relato un poco diferente, en el que no os hablaré de ningún cliente ni de una experiencia sexual.

Cómo quizás ya sabéis, mi blog es un espacio dedicado a mis experiencias como escort y mis relatos más subidos de tono, pero también quiero que sea el lugar en el que puedo compartir cosas sobre mi persona: experiencias de carácter más personal, mis gustos y pensamientos. Creo que de esta manera, en el momento de conocernos sabréis más de mi y estaréis mucho más relajados durante nuestro encuentro. Por ello, hoy he pensado en relataros una pequeña excursión a la naturaleza que me decidí a hacer el fin de semana pasado, espero que os guste este relato tanto como a mi.

Conectado con la naturaleza

Aunque me dedico en cuerpo y en alma a mi trabajo como escort independiente, hay momentos en los que necesito desconectar y alejarme del ruido de la ciudad. Supongo que nos pasa a todos ¿no? Hacía varios meses que tenía ganas de retirarme a un espacio más verde y tranquilo, disfrutar de una buena caminata y aprovechar para respirar aire puro.

Me considero una persona que disfruta especialmente de la naturaleza, por eso me decidí por visitar un parque natural no muy alejado de la ciudad. Disfrutar de mi excursión sola me parecía un plan perfecto, pero ir acompañada por mis amigas Nadia y Noelia ¡aún más! Sabía que con ellas la diversión estaba garantizada. La mañana del viernes nos alistamos con nuestra ropa deportiva (en mi caso unos leggins y un top que dejaba a la vista mi ombligo) nos calzamos nuestras botas de montaña y nos dispusimos a empezar lo que parecía un gran día. Por suerte, nos había tocado un día de sol espectacular, lo malo: en el coche empezaba a hacer mucho calor. Por eso, cuando vimos una cascada natural, decidimos parar el coche y darnos un pequeño chapuzón.

Fuimos descendiendo poco a poco la pendiente hasta llegar a la cascada y cuando me estaba agachando para tocar el agua, un latigazo frío me recorrió todo mi cuerpo. Me giré y vi a Nadia con una expresión divertida en la cara y las manos mojadas, al instante cogí con mis manos un poco de agua y se lo tiré por encima. Acabamos las 3 empapadas en agua, con las camisetas mojadas y el pelo alborotado, estábamos mojadas y aún no habíamos entrado al agua.

Tras nuestra pequeña guerra decidimos desvestirnos y meternos por fin al agua, como ninguna de las tres había pensando en bañarse, no traíamos bañador así que  no quedó más opción que entrar desnudas al agua, estábamos solas y tampoco pasaba nada. Nadar desnuda es algo que no suelo hacer por lo que la experiencia me resultó divertida, además hay algo liberador en ello. Al ver los cuerpos desnudos y mojados de mis amigas se me ocurrían pensamientos que hacían que me sonrojara, tengo que reconocer que estaba algo excitada por la situación. Nadamos un rato y disfrutamos del frescor revitalizante del agua, olvidándonos por un momento de nuestras preocupaciones.

Al ver los cuerpos desnudos y mojados de mis amigas se me ocurrían pensamientos que hacían que me sonrojara, tengo que reconocer que estaba algo excitada por la situación.

Después de nadar un rato, nos pusimos la ropa y nos aventuramos en el pequeño bosque. Caminamos durante horas, observando el paisaje y disfrutando del aire limpio, hasta que nuestras piernas dijeron basta y decidimos hacer una parada para comer algo y descansar. Tras nuestro pequeño aperitivo ya pensábamos en volver, se estaba haciendo tarde y ya era hora de volver al mundo real. Conducimos hasta llegar a Barcelona y, cuando llegamos a mi apartamento pusimos una película y aguantamos despiertas hasta que la dura caminata nos pasó factura y, las 3 en el sofá, nos quedamos dormidas.

Espero que os haya gustado el relato de hoy, ya sabéis que me encanta que sepáis más de mi.